Cuentaconmigo Cuentocontigo

Mireya Tabuas es una autora venezolana de niños y cofundadora de Cuentaconmigo Cuentacontigo.

Mireya Tabuas es una autora venezolana de niños y cofundadora de Cuentaconmigo Cuentacontigo.

Mireya Tabuas, periodista, profesora universitaria y escritora de literatura infantil de prominente trayectoria en Venezuela, migró a Santiago de Chile en 2014. Manuel García Ordoñez, comunicador social, también migró y se instaló en esa ciudad aquel año. Isa Saturno, escritor, hizo maletas en 2017 y se residenció en Estados Unidos. A ellos —como a millones de venezolanos desperdigados por el mundo— les tocó ver, desde la distancia, cómo el país en el que crecieron se apagaba. Sin espacio para metáforas: entre marzo y abril de 2019, los cortes eléctricos en Venezuela eran distendidos y frecuentes: sin electricidad, las horas se hacían largas, los días parecían infinitos. Era como si la vida se hubiese quedado suspendida. Fallaban las comunicaciones y faltaba el agua corriente. Había silencio. Y oscuridad. Y angustia. Y ansiedad.

A Isa Saturno, en Miami, eso le preocupaba. “¿Qué estarán haciendo los niños en medio de la oscuridad? ¿Cómo estarán sobrellevando el aburrimiento?”, se preguntó una mañana. Sentía que debía hacer algo para ayudar y se le ocurrió armar una suerte de escuela a través de audios por WhatsAap. La idea lucía muy ambiciosa, así que la delimitó: se enfocaría en hacer audiocuentos infantiles para que los niños se entretuvieran durante los apagones. Los enviaría a través de WhatsAap. Se lo contó a su amigo Manuel García Ordoñez y él se entusiasmó con el proyecto. Tanto que llamó a Mireya Tabuas —quien les había dado clases a ambos de escritura creativa en Venezuela y en Chile— y le explicó lo que tenían en mente. Ella, sin pensarlo, se sumó. Y los tres pusieron manos a la obra en lo que bautizaron como Cuentaconmigo cuentocontigo.

Isa Saturno quería ayudar a los niños en Venezuela durante los apagones.

Isa Saturno quería ayudar a los niños en Venezuela durante los apagones.

Debía ser un producto de calidad y en función de eso trabajaron. Mireya se encargó de contactar a escritores que cedieran sus textos para la iniciativa y de ubicar a cuentacuentos que los narraran. Así compiló historias de Fedosy Santaella, Rosario Ansola, Yolanda Pantin y José Urriola; y se involucraron las voces de Naky Soto, Isabel Noguera, Fedora Freites, Rubén Martínez Santana y Alida Ribi. Manuel, por su parte, diseñó la imagen del proyecto: un corazón rojo dentro de la figura de un bombillo; mientras que Isa invitó a su amigo René Andrade, un editor de audio venezolano radicado en México, quien haría el ensamblaje de los sonidos.

Todo se organizó rápido. “Como teníamos la idea definida, lo que hicimos fue producir, ajustar. Todos los colaboradores estaban muy contentos de participar”, recuerda Isa. Cada uno fue mandando su aporte. Eran piezas que se engranarían en postproducción. “Estábamos en distintas partes del mundo, así que el proyecto terminó siendo un regalo de la diáspora para los niños venezolanos. Una forma de acompañarlos en medio de unos días tan duros, una manera de decirle que ahí estábamos con ellos”, cuenta Mireya.

Un día de abril de 2019 lanzaron el primer audiocuento: el relato de un león y un barbero. Mireya, Isa, Manuel y los demás miembros del equipo trabajaron en la promoción en las redes. Hicieron circular el audio por WhatsAap, porque era una aplicación que muchos manejan en Venezuela, lo cual permitía que llegara a más personas. Pero también abrieron canales en las plataformas Youtube, Telegram, Spotify y Soundcloud. Eso sí, se aseguraron de que los archivos fueran livianos para que se pudieran descargar fácilmente. Los problemas eléctricos en Venezuela incidían las comunicaciones y no era conveniente que el material fuera muy pesado.

La respuesta fue abrumadora. Mucha gente los siguió. Y les cayó una generosa lluvia de comentarios positivos.

“Nos contaban lo emocionados que estaban los niños. Nos mandaban videos de ellos escuchándolos. Nos dimos cuenta entonces que había interés, que estábamos satisfaciendo una necesidad de arte, de literatura. Y pasó algo muy interesante: no solo lo recibían los pequeños en Venezuela, sino que también los niños migrantes o hijos de migrantes. También se apropiaron del material y los padres nos daban las gracias porque sus hijos estaban oyendo algo que los acercaba a la identidad. Me di cuenta que lo que estábamos haciendo era algo muy hermoso: significaba unir a una generación que está regada por el mundo, que se está vinculando con otras culturas. Era como darles un pedazo de Venezuela en una voz, en una historia”, reflexiona Mireya.

Cuentaconmigo cuentocontigo en su primera etapa divulgó seis audiocuentos. Tienen listos otros que también van a difundir. Y comenzarán a producir más, siguiendo la misma metodología inicial: convocar a más escritores, más voces. No descartan que la iniciativa se transforme un podcast. Eso sí: no está planteado que se convierta en un negocio porque, dicen, siempre debe ser un regalo. Un poco de luz en medio de la penumbra.

Erick Lezama