Zarevitz Camacho

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– Mi visión de la vida cambió el día que me amputaron las piernas…

Zarevitz Camacho – a quien por cariño le dicen Zaza– hace un silencio y se ríe. Y después termina la frase.

–…aprendí a valorar las cosas pequeñas, sobre todo que hay que ayudar a los demás.

 

Zaza se ríe de nuevo. Y luego cuenta aquel episodio. Sucedió la noche del 29 de abril de 2011. Esperaba el tren en el andén de El Silencio, una de las estaciones del metro de Caracas, cuando sintió un mareo y se cayó a los rieles. Al abrir los ojos, vio –o mejor dicho, sintió– al tren pasándole por encima. Los trabajadores del subterráneo pensaron que estaba muerta. Pero ella gritó con fuerzas y, para dar más señales de vida, lanzó el bolso que tenía a su alcance. Alguien gritó: “¡Está viva!”. Entonces la rescataron y la llevaron a un hospital: allí le mutilaron las piernas a la altura de las rodillas.

 

– Al principio me afectó, pero aprendí a ver lo positivo, que debemos ser mejores seres humanos, dándole una mano a los demás.

 

Por eso es una de las impulsoras de Proyecto Nala, una fundación que de manera artesanal confecciona sillas de ruedas para perros y gatos con dificultades para caminar. Fue una idea de su amiga Ann González, venezolana, a quien le inquietaba que no existieran alternativas para mascotas que tienen parálisis o que les falta alguna de sus patas. Experimentó con diversos materiales para armar estructuras a la medida de cada animal, que les facilita su desplazamiento. Ha funcionado. Tanto que les han llegado pedidos hasta de Australia.

 

–Apenas se le cobran los materiales, no la mano de obra. Lo que nos interesa es que los animales puedan andar, no hacer dinero con eso. Así que, ante tanta demanda, subieron a Youtube videos en los que se explica cómo se toman las medidas y cómo se arman las sillas. Así quien lo necesite puede hacer la estructura.

 

Pero Zaza no se ha quedado allí. Su experiencia le ha permitido convertirse en motivadora para mucha gente y estudió un diplomado en coaching personal: ahora de conferencias motivacionales en las cuales brinda herramientas para sobreponerse ante situaciones difíciles.

 

Además creó Fundacapacidad, una organización que funciona como un canal de apoyo para personas con discapacidad. “Conseguimos medicinas a través de donativos y nosotros nos encargamos de distribuirlos”. No es un trabajo menudo en un país como Venezuela, que atraviesa una aguda crisis económica que tiene impacto en el sector salud. “Lo hacemos en equipo. Hemos tenido apoyo de la empresa privada y de particulares. Cada ayuda cuenta”. Les va muy bien. “Hemos apoyado a mucha gente”, dice con un dejo de orgullo, y luego vuelve a sonreír.


Erick Lezama